CARTA A LOS GRUPOS DE LAICOS CISTERCIENSES
RGM OCSO
Roma, a 23 de septiembre de 2002
A los Grupos de Laicos
Cistercienses
Queridos
hermanos y hermanas :
Bautizados en Cristo y prefiriéndole a él ante
todo, nos alegra poder dirigirnos a vosotros en estos términos, porque en él es
donde encontramos nuestra verdadera comunión.
Es
la segunda vez que acogemos en nuestra RGM a una representación de laicos
cistercienses. En Lourdes, en 1999, escuchamos con alegría a la Sra. Verónica
Umegokwe, de Nigeria, que nos habló de la gran vitalidad de los grupos de
laicos cistercienses, puestos bajo el patrocinio del beato Cirpiano Tansi. El
14 de septiembre de este año, en Roma, hemos tenido el gusto de acoger a Paco y
Malika Ambrosetti, en la jornada de la Familia Cisterciense. Paco nos ha
relatado la historia aún bien fresca de los laicos cistercienses y, en nombre
de todos y todas los que participaron en el segundo Encuentro Internacional de
Conyers, en abril último, nos leyó una carta, que nos ha tocado el corazón.
Ha
llegado la hora en que nuestra Orden, como la Iglesia misma, es llamada a mirar
con valentía y en la fe los caminos nuevos abiertos por el Espíritu, para dar
testimonio del Evangelio. Vemos surgir del tronco cisterciense una rama
totalmente distinta de lo que hasta ahora había aparecido: hombres y mujeres,
casados o célibes, que reciben del Señor una llamada a servirle en la escuela
del amor, según la Regla de san Benito y la tradición cisterciense ¿Hasta dónde
va a llegar la apertura del carisma cisterciense?… Sin embargo, he aquí un
hecho que no podemos ignorar: la floración de todos estos grupos a través del
mundo. Valores y prácticas comunes, tales como la lectio divina, la oración individual y litúrgica, la sencillez de
vida, la conversatio morum, el
silencio interior y la contemplación, el trabajo como medio de santificación,
os unen entre vosotros y con nosotros mismos. Reconocemos este hecho nuevo y lo
acogemos como un signo de los tiempos y lo ponemos con gusto en relación con el
lugar cada vez más reconocido a los laicos en la vida de la Iglesia.
Hoy
nos pedís “una palabra de sabiduría y de aliento, cuando intentáis vivir el
carisma cisterciense en medio del mundo”. Para responderos, nos parece bien
recordar las palabras del Papa Juan Pablo II, en la carta del 6 de marzo de
1998, dirigida a toda la Familia Cisterciense. Nos anima “a discernir con
prudencia y sentido profético la participación en nuestra familia espiritual de
fieles laicos, bajo la forma de ‘miembros asociados’, o bien, siguiendo las
necesidades actuales en ciertos contextos culturales, bajo la forma de un
compartir temporal la vida comunitaria y de un compromiso en la contemplación,
con la condición de que no sufra la identidad de nuestra vida monástica”. Estas
palabras del Papa serán tanto para nosotros como para vosotros puntos de
referencia para discernir cómo unos y otros participaremos del mismo carisma.
Nuestras
diferencias son evidentes, y sin embargo procedemos de la misma veta. En el
respeto de estas diferencias, nuestra unidad podrá crecer sobre fundamentos
sólidos y duraderos. Ignoramos el futuro, pero nuestra visión de la Familia
Cisterciense os reconoce como téstigos auténticos de la vocación cisterciense
comprometida en el mundo. Sentimos emoción y profundo reconocimiento al Espíritu
que trabaja en vosotros. Él es el Señor y guía de nuestra unidad en la
diversidad de nuestros estados de vida.
Aunque
vuestros grupos antiguos tienen ya varios años de experiencia, se trata aquí de
una situación nueva tanto para nosotros como para vosotros. Cada una de
nuestras comunidades es autónoma y os responderá según su contexto cultural, su
ritmo propio y la sensibilidad de sus miembros. Sabed que vuestro interés por
nuestra vida monástica nos anima a vivirla siempre con más fidelidad. Proseguid
en la ruta en que estáis comprometidos, compartiendo con nosotros la tradición
que nos da la vida.
Que
María, nuestra Señora y Reina de Císter, sea vuestra como lo es nuestra. Nos
encomendamos a vuestra oración y os tenemos fraternalmente presentes en la
nuestra.
Los miembros de la RGM de la OCSO
Carta de los Laicos Cistercienses a los Abades y Abadesas reunidos en el Capítulo General : ir a la pagína web de los Laicos Cistercienses : http://www.familiacisterciense.org